martes, 18 de marzo de 2014

Soliloquio o auto terapia muy larga.

Hay quienes dicen que las oportunidades de oro solo se presentan una vez en la vida y trataré de ser de lo más optimista en todo este asunto. Pues… ¿cómo estar seguro que todo lo que alguna vez pasó, lo único, volverá a ocurrir?
Algunos dicen que lo de uno siempre llega a su justo momento, otros que las oportunidades de oro una vez dejadas ir, se pierden y solo queda esa sensación del “¿Qué hubiera pasado si?”
La verdad es que me he encontrado en esos predicamentos, hallando la manera literaria más verosímil de salirme con la mía, de hallar el balance perfecto, en una vida perfecta que sé que jamás existirá. No puedo ser muy objetivo respecto a esto ya que tratando de olvidar un pasado lleno de detalles que al parecer no sirven, me niego a pensar en un futuro de posibilidades sean las que sean. Simplemente el presente con su insípido pasar de los segundos se vuelve el pan diario.
¿Cuántas oportunidades he perdido hasta el momento? La verdad es que esa respuesta se escapa de toda compresión posible. He conocido bien el arrepentimiento por una vida que aunque fuese buena, no es la que a veces hubiese querido. Y no es que sea desagradecido, solo que el sentimiento de grandeza o tal vez maleza se alborota cuando es menos debido.
Tal vez en algún universo ya me encuentre muerto por aquel Renault azul que pasó a gran velocidad un miércoles, el cual no hubiera frenado si yo hubiese cruzado la calle. En otro universo quizás me encuentre estudiando veterinaria o ya me hubiese graduado si mi abuela no hubiera tenido aquella cirugía de cadera, la cual por infortunio me contaron el procedimiento y me asqueé, aquel viernes por la tarde en un mal sitio para bailar decidí por puro desahogo darle una bocanada a un cigarrillo, el cual solo sería el primero de muchos y al día de hoy se ha vuelto una batalla por dejarlo, aquellas perdidas de la moral en lo que respecta al estudio creyendo que uno se condena para no hacer lo que la pasión dicta, o por poner algo mucho más común, ese momento donde el silencio debe ser cambiado por una palabra arriesgada para decirle a aquella persona lo que alguna vez te arrepentirías de no hacerlo...en fin. Son cientos las posibilidades que alguna vez rondaron por mi cabeza de algún camino alterno del cual se hubiese podido tomar, de cientos de universos que murieron al momento de hacer lo contrario. No habrá vuelta atrás para aquellos silencios mal tomados, ni para esas oportunidades de decirle adiós a un amigo. No habrá la oportunidad de recobrar esos minutos de tinto tirados a la pena de un acontecimiento que ya murió para fortuna de muchos.
Uno se construye como persona y con cada día que pasa, conocemos las reglas del juego a las cuales aceptamos jugar. Hay veces donde aquellas reglas terminan siendo nuestra propia condena, obligándonos así a hacer trampa a nuestra propia vida, porque incluso llegar a romper nuestra propia moral en un mundo como hoy está permitido.

Todavía cuento con detalles historias que parecen ser sacadas de la imaginación, y que incluso se distorsionan con el paso de los días, haciendo más contextuales a las personas que alguna vez participamos en esa experiencia. Siempre se será el villano para dar el mensaje de lo que los niños no deben hacer. Volverse la moraleja hace que uno se aleje de la propia verdad de la vida, que es de por si vivirla. Y bueno…a este momento solo podría pecar en el aspecto de remorderme de volverme la persona que jamás creí que me iba a convertir. Ese ideal de “camino equivocado” que deseé tanto a los dieciséis. Pero se vive lo que uno ha decidido vivir y se cargan con las consecuencias de los actos.

Son muchas las posibilidades que pueden partir de un simple punto, de una simple decisión. Y hacer la diferencia a veces no es tan complejo. Solo que, uno conoce la vida que uno vive. Los silencios que nunca rompí me enseñaron a encontrarle el verdadero valor de la palabra, no a todos se les puede dar una palabra, ni siquiera de aliento porque puede ser una muy mala opción; de haber pasado a la universidad que hubiese querido en el momento que lo deseé inmediatamente, mínimo ya estaría estudiando otra cosa alejándome de lo que es la pasión de la carrera, de no haber sido por ese cigarrillo no hubiera terminado fumando muchos otros en el lugar que ahora es como una tercer hogar para mi, en el cual se ha escrito parte fundamental de mi historia moderna, donde amistades se han forjado y otras simplemente se han esfumado; o de no haber sido por ese Renault azul que afortunadamente noté antes de cruzar, no habría tenido la oportunidad de estar vivo y estar haciendo este tedioso/cursi/ pseudo reflexivo blog.
Si, a este momento he perdido oportunidades de oro y me he arrepentido en su momento, hoy incluso me arrepiento de todas esas decisiones que no tomo día tras día. Aunque hay veces que incluso las mismas oportunidades o infortunios se repiten de la misma manera pero con nombres distintos, es decisión propia en volver a tomar las mismas decisiones o por fin cambiar la historia un poco, así se sea un poco más viejo y “sabio”.

Nunca podré recuperar el tiempo perdido y ahora ni quiero hacerlo, es demasiado desgastante pensar en un pasado que nunca fue, te crea demonios y fantasmas, de esos que solo los libros son capaces de comprender. No hay razón de extrañar esas oportunidades y buscar la solución no objetiva. A menos que sea una de esas que te cambian la vida radicalmente.
Como alguna vez me dijo un librero (con respecto a los libros pero en este caso aplica bastante bien) –Nunca hay que buscar con insistencia algo, pero si estar atento para cuando llegue o aparezca- además de – Siempre queda es tener paciencia, porque en la vida lo que sobran son las desilusiones-  Así que, por esto mismo esta será la última entrada en este blog. Ya que carga consigo momentos que es mejor no revivir, donde es mejor seguir con otro tipo de experiencias… Es más, hay mejores historias que contar en algún otro lado. Tal vez con otra perspectiva (una no depresiva) y no tan autobiográfica.

Por eso… simplemente a seguir adelante. Con otros universos que se puedan crear, unos que sean nuevos, unos que simplemente no carguen con ese peso del pasado.

Y ya, no se me ocurre un final conclusivo para este texto por eso lo terminaré de esta…


martes, 11 de marzo de 2014

Por aquellas épocas...

Por aquellas épocas en las que tenía por fin una estabilidad con el karma y podía disfrutar de mi persona, como un ser normal liberado de dualidades y más aun de cuestiones metafísicas, me encontraba esperando a una dama… si llamémosla así una dama. Hasta la fecha no he podido determinar que me llevó a ese momento y a ese lugar tan específico. Bueno era una época muy oscura querido lector, para que he de mentirle. Pudiera ser que hubiera solucionado algunos problemas, pero no quiere decir que los problemas me hayan solucionado a mí.
Mi dieta que consistía en algún producto bien denominado comida rápida, alguna bebida negra sea café- coca cola- pepsi y unos cuantos cigarrillos de postre. Así que me encontraba en un cafetín-bar como podría serlo cualquier otro, bueno no tanto… este tenía terraza para fumadores. El caso, me encontraba ahí sentado con un ejemplar de la revista squire y un periódico gratuito el cual solo acepté para solucionar el sudoku (y pintarle uno que otro bigote a los famosos) junto a la misma espera tenía un pocillo de tinto medio vacío con una botella de coca cola que solamente había comprado unas horas antes para cambiar un billete grande. Ya que por aquellas épocas fumaba como fabrica industrial, admitiré que tenía una caja semi nueva de Lucky strike que de suerte había conseguido en una tienda de barrio a un precio no tan excesivo, lo cual en aquel momento me hacía sentir suertudo.
La revista squire que tenía en mi poder tenía en la portada a un actor que prefiero no hacer referencia, pero que gracias a él y un interesante cabezote de entrevista por su último trabajo galardonado fue que me motive a gastarme una parte moderada de dinero en ese tomo. El caso ya había leído lo que quería y me dedicaba a solucionar el sudoku con desgano mientras turnaba garabatear en las márgenes del mismo periódico.

Para ese momento ya había pasado media hora. Es decir la dama no había llegado ni se había reportado. Solo me limité a enviarle un mensaje de texto preguntado por su paradero dado que ella no merecía gastarle un minuto (Para esa época ambos servicios de celular costaban similar, solo que prefería no hablar con ella por teléfono, cuestión de moral) de haber sido otro momento me hubiera ido de ahí a los diez minutos; en ese caso en partículas estaba más era por la orden del aburrimiento que por el placer mismo de la compañía, sabía bien que para ser viernes me había quedado atrás en organizar algún buen plan, no tenía otra opción era esa cita o una tarde llena de no hacer nada junto a alguna novela barata de las 5 de la tarde.
El sudoku me tenía de buena manera entretenido, fuera del alcance de las recriminaciones internas. Además que si me dedicaba a otra cosa terminaría en el orden de lo cómicamente mamerto. Es decir para que debería estar en constante pensamiento de la poca cultura ciudadana de dos señoras ya entradas en edad, que estando en un establecimiento donde pudiendo botar sus desperdicios en dos canecas diferentes, ubicadas estratégicamente cerca de ellas, prefieran irse dejando un ambiente descuidado y sucio, dejándole todo al chico de turno que si bien no para de servir cafés a gente que si acaso da las gracias por el servicio prestado… ¿Ven a lo que me refiero? Era mejor estar distraído. Miro mi celular para ver la hora y al mismo tiempo ver si había respuesta de la dama. Me sorprendí que solo hubieran pasado cinco minutos extra. La verdad en ese momento solo quedaba espacio para la resignación.

Trataba de recordar porqué empecé a fumar, la edad en que empecé y porque hasta la fecha seguía haciéndolo. A lo que solo pude hallar la respuesta en forma de pregunta de: ¿Acaso importa? Mi mente damas y caballeros, saboteándome desde 1991. Mi materia gris se encargaba de darme las peores ideas en los momentos más inoportunos. Ya había alcanzado la medida de los 10 cigarrillos y el último sorbo de café estaba frío, tanto así que lo amargo del tinto se intensificaba… y no, no era nada placentero. ¿Por qué me había quedado de encontrar con esta chica? Sacó mi mente a relucir con la pregunta. Lamentablemente no me acordaba por qué. Pero de alguna forma si me acorde de la teoría loca de los pandas que a una amiga le habían enseñado en una clase.

A los cuarenta minutos de espera solo me provocaba tomar alguna bebida alcohólica, negra,  de la misma forma para no romper mi dieta, que al parecer se había convertido en lo más sagrado de mi vida, sabiendo conscientemente que era la peor dieta del mundo. El chico que se demoró un tiempo algo prolongado para la medida de respuesta en un café, pregunté si tenían Club Colombia negra. A lo que sólo me respondió – No señor, acá solo manejamos cerveza de la casa- Notaba que tenía el guion muy bien aprendido y yo sabía de alguna manera poco importante que esa cerveza tan solo en presentación personal costaba unos diez mil pesos, a lo que me resigné y pedí otro café.

A los cincuenta minutos pensaba que estrenos habían para ese día en el cine. DiCaprio tenía buenas interpretaciones últimamente y un colega que vivía cerca a mi me debía algo de dinero, no me acuerdo de la cantidad pero sabía que era lo suficiente para ir a cine. Lo lamentable es que no quería ir solo a cine, y más aun no quería ir acompañado por otra persona que no fuese mujer. A lo que me planteé mis opciones. La dama del día había hecho méritos para quedar descartada, pensé en Carmen la chica publicista que había conocido una semana atrás que estando medio ebria me dejó su número telefónico en la memoria de mi celular…. Y ya, esa era mi única opción. Pues de alguna forma me había enterado que mi círculo social tenía planes. Me acordé, ese era día de san valentin por lo que como nueva costumbre norteamericana, decidieron copiar mis amigos con pareja sentimental, que en ese momento de la vida eran todos.

A la hora de espera, sentía y sabia bien que el chico de los café’s me estaba echando del local por no haber consumido nada más que un tinto, y de paso haber tomado una bebida no adquirida en el local. Hasta yo sabía que tenía que irme, pero creo que solo quería molestar a ese sujeto. Pequeño bastardo ya entendía porque la gente era desconsiderada. Me había hecho un recuento de los daños del día hasta el momento. Tenía una caja de Lucky strike medio vacía, un periódico gratuito que terminará siendo materia prima para recoger las gracias de mi perro, una revista que terminará guardada en un cajón hasta el día que un hipotético hijo o hija mía la encuentre para hacer alguna tarea que incluya recortes, como cinco minutos antes me había surgido un dolor de cabeza que me hacia palpitar las sienes, un cenicero y un pocillo de tinto llenos de cenizas, un aproximado de diez mil pesos en el bolsillo (sin contar que tenía que pagar el tinto y el transporte de regreso…. Y no, no estaba tan vaciado, tenía más en el banco pero ¿creen que tenía ganas de sacar dinero después de haber esperado una hora a una dama ya que no tenía mejor plan para un día de san valentin?)
Había perdido el horizonte y una hora de mi vida, en mi cabeza solo tenía la frase “En los tiempos de los chimpancés yo era un mono” dado que la evolución al parecer se había retrasado en mi y había dejado a mi sentido de la decencia por el suelo. Pensaba en el estúpido karma, dado que en casos como esos es mejor no ser uno el culpable. Y si, pagué me fui y canté en mi mente la frase de “Pronto llegará el día de mi suerte” pero no con ritmo de salsa, si no algo más por el estilo de un rock alternativo al estilo de Beck.

Luego de un tiempo me volví a hablar con la dama, debo aclarar que ella inició la conversación a través de un chat. Se disculpó y me dijo los motivos para no haberse comunicado conmigo, lo cual ya no me importaba, solo tenía ganas de responderle a todo con un “Ajá” combinado con un emoticón de una cara feliz. Pasando a otros temas me dijo que tenía un nuevo gato y le puso de nombre “Alí” que al mes siguiente iba ir al concierto de esta banda Bogotana que estaba ingresando al top ten de los más visitados de youtube de la semana, que tenía un nuevo novio y que debería conocerlo; lastimosamente que no tomaba así que debía encontrar un plan más sano. La verdad al percatarme de lo mucho que no me convencía esta dama para hablar fue lo que me hizo de manera irónica darle gracias al karma de que jamás se hubiera aparecido ese día. Tarde que temprano a todos se nos cansa la cara de hipócrita que tenemos bien entrenada y no podemos mantenerla como para toda una cita. Es más ¿Qué pensaba yo? Que ni para un polvo la quería. Debía de estar un poco desesperado en ese momento. Como lo dije antes, eran épocas oscuras. De esas que uno solo guarda algunas secuelas.


Pasados los meses deje de fumar, me empecé a alimentar más sano y le bajé el consumo a las bebidas negras… aunque aumenté el consumo del alcohol, pero no es que sea muy relevante. No volví a hablar con la dama y después de eso empecé a tener la costumbre de llegar media hora tarde a todas las citas con mujeres.

miércoles, 5 de junio de 2013

Desde las sombras II

Me encuentro de mal genio y desolado. Ahogo mis penas en los que me entienden.
Ahora afronto las penas alejándome de los vicios más sanos y puros para estancarme en algunos otros, me escudo en la tinta y el papel dejándome llevar por la marea de lo desconocido.

Entonces ahora que tengo el camino a oscuras una vez más frente a mí monologando sobre la vida que tal vez tuve o quise creer que tuve… obviamente. Porque llega un punto en el que todo se vuelve tan relativo y dan difuso que no se sabe si nuestra vida pasada solo se convirtió en un recuerdo o en un sueño, tal vez en una fusión de ambas. La mente como juega sus jocosos trucos.

El camino seguía irradiando su luz tenue, propia y opaca. Solo se veía con cada paso nuevo que se daba hacia adelante. El pequeño chico y yo avanzábamos bajo las sombras desconociendo porque dábamos nuevos pasos. Solo digo esto porque lo siento así, debido a que él y yo somos la misma persona supongo que compartimos los mismos pensamientos. Aunque tal vez mi pequeño yo, mi pasado es una persona que deje de ser hace mucho tiempo que por lo tanto somos dos desconocidos.
Afortunadamente sus sollozos habían cedido a una curiosidad infantil por saber y descubrir el entorno. La voz con eco de mi madre se había extinguido, dando solo a escuchar mis propios pensamientos y mi pesada respiración. A veces solo con mis pensamientos eran suficientes como para atormentarme como los gritos de mi madre a la distancia.
Las sombras se encontraban en aparente calma, el motivo suficiente como para sacar mi segundo cigarrillo, oler su suave toque a tabaco y continuar con mi mala aprendida costumbre por los años. Suponía que al chico no le iba a molestar y a mí me iba a tranquilizar de todo lo que por mi mente pasaba, solo siete minutos de total encuentro conmigo mismo. La duda por saber donde estaba ocupaba gran parte de mi oratoria mental, preguntas como ¿Dónde estaba? O ¿Como había llegado a aquel lugar?  Abrían grandes brechas que solo se podían no responder con tabaco. Lo peor es que a cada intento de responderlas, terminaba siendo solo un ejercicio inútil; porqué sentía las respuestas en la punta de mi lengua pero daba a lugar un insoportable dolor de cabeza, por lo que aspiraba el humo más rápido. Ver las figuras abstractas del humo bailando en el aire hacían una efímera sinfonía, que me hacían recordar que mi vicio solo duraría 18 cigarrillos más, por lo que debía tranquilizar a mi sistema. Era una condena con número en cuenta regresiva. Y no sabía hasta cuando pudiera conseguir más. Por lo que esos 18 cuerpos y el chico que andaba corriendo a mí alrededor eran mi única compañía.

Avanzábamos sin rumbo alguno y cuando el silencio fue lo suficientemente incomodo, el chico se me acercó y me preguntó -¿Por qué fumas?-  su sana curiosidad me causaba cierta incomodidad ante tal pregunta, claro, es un cuestionamiento de mi mismo, mi parte humana y pequeña. Le respondí tratando de aparentar tranquilidad – fumo porque trato de matar algo adentro mi-
-¿Qué tienes que matar? -  volvió a preguntarme sin vacilar. De igual forma le respondí
 –No lo entenderías, tal vez en un futuro si cuentas con la misma suerte que yo-
El chico obviamente no entendió lo que le quise decir, es más no quería cargarlo más de lo necesario, saber de más sobre el futuro puede volver loco a cualquiera. El chico se limito a sonreírme, esa sonrisa de niño expresando algo que no entiende pero no le importa. La habilidad de la curiosidad insana por saber las cosas malas es una habilidad que se gana con la supuesta “Madurez”.
Quería hablar con el chico, pero sabía bien lo que estaba pensando. Era preguntar por cosas que ya sabía y ese pensamiento hacia que me retrajera  en mi silencio, en mi cigarrillo, en mi soledad.
Las sombras seguían estancadas a nuestro alrededor. El panorama se hacía redundante que provocaba sentarse y rendirse de una vez por todas, estar en un círculo sin fin a veces es desalentador. El calor de la colilla me hizo caer en cuenta que mi segundo compañero hecho de tabaco se había extinguido y debía dejarlo ir como una basura. Un inerte cuerpo de algo que ya fue pero que jamás volverá a ser. Eso me hizo pensar que no hay nada más parecido a la vida misma, un cigarrillo que se enciende, tiene su límite y luego se extingue. Solo un momento efímero. Solamente un cuerpo en su soledad que se consume, solamente un cuerpo que se queda en el camino mientras otros siguen adelante.

viernes, 5 de abril de 2013

Desde las sombras.


Comienzo y todo parece sombrío y turbulento. Me cargo solo de un paquete de cigarrillos y el valor que me puede quedar en ese momento. Veo las sombras del pasado que me acecha y me retuerzo en todo lo que pasó y quería que pasara; simplemente me echaron en cara lo ciego que alguna vez fui. Trato que nada de eso me importe, no en ese momento tan crucial, no en el estado en el que me podría encontrar, como siempre dicen “podría ser peor” y enserio podría serlo.

Saco el primer cigarrillo de la noche, fumo sin ganas pero con un cierto aire de rencor. El camino está muy oscuro pero sé que es largo, como una serpiente. Inhalo y camino despacio, no sé si quiero estar ahí. El humo entra por mis pulmones se enredan en mi y oscurecen algo que antes estaba limpio, no me importa de momento. Así que paso tras paso y me adentro, creo escuchar los gritos de mi madre combinadas con sus suaves susurros antes de ir a la cama. Es una polifonía de la misma voz y es bastante confuso, junto al eco que resuena solo genera confusión. La ceniza se va acumulando al inicio del cigarro mientras el filtro se va oscureciendo. Escucho unos fuertes pasos que vienen a mi dirección, es alguien que viene corriendo. De las sombras sale un niño con luz propia y lo veo asustado, lo conozco, se parece a mí pero cuando todavía era un pequeño niño, mi imagen de esa edad casi se me había olvidado de no ser por las fotos que guardaba en el armario que me hacían la referencia de mi yo anterior, efectivamente soy yo de niño.

En su rostro ve la felicidad o más bien tranquilidad de ver a alguien más en ese camino, corre hacia mí. Tiro el cigarrillo a medio fumar al verme a mí yo pequeño parar frente a mí. Me abraza como si nunca hubiera visto a nadie en su vida, solo las voces que lo persiguen por su mente. Está llorando y me acurruco a abrazarlo. Acaricio su cabello en silencio mientras lo tengo entre mis brazos, no digo nada porque no vale la pena decir algo. Solo me quedo abrazándolo. Me mira con suave inocencia y no se da cuenta que del vínculo que tenemos los dos, para él solo soy una persona que se atravesó por su camino, tal vez la única persona que necesitaba ver.
-¿Quién eres?- logra preguntar secándose las lágrimas y viéndome, analizándome.
 – Soy un pariente lejano tuyo, me vi encerrado acá, pero me alegra encontrarte.- logro decir tratando de no revelar que yo soy su futuro. No merece saberlo aun.
Mi yo niño esboza una sonrisa, no sabe quien soy realmente, pero confía en mí, lo sé porque solía ser así. - ¿Por qué vienes corriendo y llorando?- pregunto yo.
              –Las voces, se escuchan como mi mami, pero me están haciendo daño, no sé donde está ella, tengo miedo- me responde mientras le vuelven a escurrir las lagrimas.
Le limpio dos nuevas lágrimas que le salen por cada uno de sus ojos con mi camisa mientras digo.
-No te preocupes, vamos a buscarla, no debe andar lejos-
Me levanto y le doy mi mano, me la coge y aprieta muy fuerte, realmente está asustado. No le digo nada, empezamos solo escuchando los gritos de mi madre como sonido de fondo. Cada vez no vamos adentrando más en las sombras.

martes, 20 de noviembre de 2012

De vuelta.


Esperé mucho tiempo para no volver, siguiendo una senda que creo correcta. Veo la intangible resistencia de mi alma al más allá, a lo desconocido, a lo incontrolable, a algo que es inevitable.

Entonces contra el viento y la marea me embarco en este juego de destellos, recuperando tesoros que alguna vez escondí, liberando la verdadera esencia de mi alma la cual ya creí muerta; siendo que alguna vez me dedique a asesinar mis realidades por los giros amargos que me dio la vida.

Es tonto verse cayendo y no levantarse, escondiendo en aguas destiladas todas las penas y pesares y convertirse en un monstruo del cual uno prometió nunca ser. Es la realidad a la que me afrontó ¿En qué clase de ser me he convertido?

Si en un momento de reflexión miro hacia atrás encuentro muchas cosas que pasaron y no dijeron adiós. Siento el tacto de los que se fueron y se desvanecieron detrás de una cortina de humo, a lo que siempre habrá la respuesta de que muchos de estos encuentros de hoy en día se irán desvaneciendo como una colilla de cigarrillo.

Mi pluma ahora está empolvada, desecha y marchita. La falta de trazos la han dejado así. El kilometraje siguió su curso sin que las historias fueran reveladas; solo queda ahora un hombre más viejo frente al espejo pidiéndole al cielo que no fuese demasiado tarde para volver a coger el camino olvidado.

Otra vez me declaro en el juego, mis actos son testigos que hablo enserio. Levanto anclas y contra viento y marea, haré que mi pluma nunca se quede seca. Gracias a la sirena que me hizo prohibirme el tesoro de la pluma, ahora que lo he superado veo un metal más fuerte en el mango.

lunes, 15 de octubre de 2012

Debo ser sincero.

Debo ser sincero, creo que lo merezco y debe ser ahora.
No se que va a pasar con mi futuro, ahora tengo claro que no se que sera conmigo. 
Tengo pocas cosas claras en este momento como que algún día pagaré impuestos, seré un profesional y tendré que encontrarme con muchos obstáculos.
Algún día fui un romántico empedernido, escribía poemas que salían de momento. Alcancé a escribir una o dos canciones que por el paso del tiempo y de la practica se me han olvidado. Todo esto se ha marchado por cosas que sean mejor queden en el pasado.  
Ahora la parte sería. Como se que nadie va a volver a leer este blog a menos que haga publicidad hablaré sin rodeos. Todo esto va para ti, si para ti y tus hermosos ojos.

Me enamoré en un momento de nuestras vidas en el cual todo entró como un balde de agua fría  nos enteramos de verdades de la noche a la mañana y todo cambió al instante. Yo en mi ser digo que cambio para bien. 
Pero conforme a lo que pasa hoy lo único que quiero es poder enamorarte como se debe. Intentando a un acierto y a un error en lo que parece ser un juego por tu corazón. 
Se que nuestros caminos se encontraron por algo...siempre es así. Ahora mas que nunca te pido perdón por tal vez no llegar a tiempo ni decir las cosas en su momento, ahora que tengo la oportunidad me encuentro con miedo de volver a terminar sin ti, repitiendo un circulo vicioso en el cual termino sin ti.
No soy un poeta empedernido que con sonetos demuestra sus emociones y se exalta de sus escritos.
Se que soy una persona con demasiados defectos y paranoias.
Algo en mi todavía me dice que nuestros caminos pueden seguir juntos, de la forma que yo espero. 
Algo en mi me dice que te amaré a pesar de los hecho, de la brisa y del infierno.
Algo en mi me grita y me exige estar contigo, así la gente diga que puede estar bien o mal, lo que me importa es mi opinión y mas aun la tuya.
Se que esto lo escribí después de que te dedicaran un lindo poema y me siento a la deriva salvando algo que quiero salvar y conservar por mucho tiempo.

Debo ser sincero, lo merezco.
No quiero perder la oportunidad de estar en un mundo sin ti.

martes, 19 de junio de 2012

Ya me dijeron.

Ya me dijeron que no se escribir textos concisos, por ende no soy un escritor…porque si lo fuera, sería patético y me moriría de hambre.
Ya descubrí que no se citar un textos dentro de otros textos. Así que para los ensayos ya estoy un poco colgado. Simplemente no puedo dejar de hablar de mí cuando escribo, como obviamente se puede notar tan solo en lo que llevo de texto.
Con el punto anterior vienen dos cosas. La primera es que necesito salir más a conocer otro tipo de cosas y así dejar un poco mi persona como tal en los textos, quizás algún día pueda ponerme otro nombre y que nadie se dé cuenta que no soy yo. Lo segundo es que una vez me dijeron que hablar de uno mismo,  exaltando los defectos, no es la conciencia de querer mejorar sino un grave caso de egocentrismo.
Pero bueno que se le puede hacer siendo que descubro cosas que no me gusta descubrir, pero al parecer es necesario.
Ya me dijeron que tengo problemas con el alcohol, siendo que al parecer creo que digo encontrar la solución a mis problemas.
Ya leí que la carrera en la que estoy estudiando me va a dar mas problemas que soluciones, siendo que hay muchos allá afuera que quieren lo mismo que yo; los hay mejores y los hay peores pero tienen rosca.
Ya caí en cuenta de mi situación como persona, siendo que soy persona como tal
Ya me dijeron que no tengo una linealidad narrativa y que mis textos no se entienden, además que otra persona me dijo que mi forma de tildar y poner signos de puntuación son del asco.
Ahora es que todos me dicen la mano de defectos en mi escritura, y claro dieron resultados con el peor bloqueo de mi vida, pero no importa sigo escribiendo.
Se supone que todo texto tiene una finalidad, si es una historia tiene que haber un giro dramático, además de un final contundente el cual poder dejar al lector con una buena sensación de…no se ojos, lectura, mentalidad ahh me confundo con esto.
Pero bueno así es la vida, más si es la vida en las letras. Nadie dijo que sea fácil ni mucho menos que sea gratuita.
Ahora estoy en este momento pensando que escribir, y para rellenar texto solo pongo este texto carente de sentido a lo que he venido diciendo en este escrito.
Me pongo a pensar este texto solo es un pequeño mugre de editorial en una molécula de tinta de alguna letra de lo que es el libro de la vida, o el libro de los textos.
Ya me dirán que me equivoque en alguna parte del texto, que me faltó una tilde o quien quita que me sobró una.
Pero si en todo esto que pasa o pasara, sigo escribiendo y viviendo. Pues habré logrado una independencia o un logro o algo, si logro algo me sentiré conforme, para así poder pasar a lograr más cosas y sucesivamente hasta que muera.
Insisto solo tengo un pequeño bache en mi vida.
También leí que muchos escritores tienen gatos o tenían porque ya están muertos, los escritores o los gatos da igual. Porque los gatos expresan lo que es un escritor, un ser solitario e independiente que por más que lo amaestren no estará del todo amaestrado. Y vaya sorpresa yo no tengo un gato, así que me falta uno para pretender ser un escritor con todas las de la ley.
Querido lector, si llego hasta esta parte del texto esperando alguna otra sorpresa sobre mi o sobre el cosmos pues… creo que no se logró nada. Sigue la misma quietud y la percepción de la vida no dio ningún giro.
Ya me dirán que sirvo o no para esto, pero ya que, lo hago sin la intención de ganarme algún premio, todo lo que se hace debe ser por pasión a lo que se hace.
Con la frase anterior me di cuenta que caigo en redundancias.
Pero bueno, ya me dije que debí escribir esto, debí expresarme y debí prestarle más atención a las clases de español en el colegio.
Cordial saludo a las tildes que maté.