Aquí vamos otra vez… este es el quinto o sexto café al cual la invito a salir, siempre en una cafetería o bar diferente ya que me gusta la variedad y los buenos lugares; ella nunca escoge, así que me doy el lujo de probar en diferentes sitios. ¿Para qué? Tal vez un sitio diferente me de alguna oportunidad diferente, mejor que la anterior.
Esta vez es carlota, pero eso nunca importa ya que puede ser María, Beatriz, Alejandra o cualquier mujer a la que me haya dignado a hablarle. Siempre pide lo mismo un cappuccino, habla casi siempre del mismo tema, variando uno que otro detalle dependiendo de cómo le fue en el día, nada fuera de lo habitual. En esta ocasión es pelirroja; es un color bastante atractivo para una mujer, pero al mismo tiempo es una señal de cuidado, por algo es de color rojo.
Abre la boca una y otra vez, articulando palabra tras palabra formando una cadena que tiene un tema, para ser sincero no se de lo que habla solo me parecen balbuceos, me concentro en otro tipo de cosas, como el perfume que usa el día de hoy, sus labios carnosos que se mueven, o los ojos concentrados en mi, por lo menos creo que es en mi. Todo esto se vuelve un juego que me ha salido bastante complicado desde las últimas veces. La miras directamente a los ojos, cuentas uno que otro chiste flojo con respecto a tu persona, tratas de tener un contacto físico desesperado así sea un roce de su mano con la tuya, ella bebe su café, habla un poco más, te dedicas a seguir el hilo conductor de la conversación, hablan durante horas, ríe, sonríe, reflexiona; al final ambos se dan cuenta de que paso el tiempo, cada uno paga su respectiva cuenta (esto varía dependiendo de cuanto te gusta la chica, ya que podrías pagar diez mil rondas de café, solo para tener una oportunidad con ella) se despiden cordialmente prometiendo una próxima salida y fin de la historia, todo este proceso con lo que parece ser una erección eterna, nada cómoda a decir verdad.
Si alguna vez algún mortal se ha llegado a confesar, nunca he sido yo. Termino por recalcar detalles poco convencionales para una cita y así distraer mi frustración que aumenta. Como por ejemplo, cuantas bolsas de azúcar esta encima de la mesa, cuantas parejas entraron después que tu, que canciones ponen en el bar y mencionar si repiten alguna. Poco hablo, ellas toman la conversación, soy su fiel confesionario portátil lleno de cafeína.
Todo esto se repite tantas veces, que se convierte en rutina, una y otra vez esperando algo que nunca llegara, si fuera algo más arriesgado de pronto conseguiría algo, pero no, esta tarde me dedico a fingir que escucho.
Su cabello se mece conforme cada diminuto movimiento, su nariz tiene un pequeño tick con cada risa que saca. Hoy se puso el perfume con esencia a fresa, lo cual indica que es una fecha especial. La llaman al celular antes de que pueda decirle algo sugestivo, siempre trato de imaginar al que la llama muerto por lo que me hace.
Si hubiera justicia divina me hubiera revolcado con ella hace siglos, tener una especie de final feliz.
Nada queda excepto que termine su llamada para que pueda seguir con su confesión de amigos, saco un cigarrillo para morir más rápido de esta horrible terapia, y justo cuando lo enciendo ella cuelga y vuelve a empezar este patético intento de cita romántica casual.
Ella me dice que no fume, por fin un motivo para que hablemos de mí, por consiguiente de alguna forma transformarlo en nosotros y así tener mi oportunidad de oro.
Trato de formar alguna respuesta astuta que me haga quedar como un caballero; algo como “por ti lo dejaría” o “si tanto insistes pues quítamelo para que no fume” ese tipo de frases con un contenido subliminal potente (en este caso potente se cambiaría por la palabra “obvio”)
Así de esa forma puede captar la indirecta, ya que ¡¡por el amor de Dios!! Es una mujer que ya está en la universidad, no debería quedarle difícil este tipo de cosas, le deben pasar todo el tiempo con tipos más desesperados que yo.
Es curioso que uno como hombre sumergido en una sociedad como la de hoy, para intentar se caballero se reduzcan las malas palabras, como si de tabú se tratase. A sabiendas que muchos de los hombres a los cuales se les podrían llamar chicos malos son todo lo contrario a mí y les va muy bien.
Yo no puedo ser como los otros, me digo que debería cambiar, pero así estaría solo uniéndome a un sistema al cual no pertenezco y termino peor de cómo empecé; solo busco a una chica que me valore por como soy realmente.
Mientras todo pasa por mi mente, ella sugiere que hablemos de mí, ya que no quiere aburrirme contándome todo de ella. Me pregunta de mi familia, mi estudio, el perro que se murió hace 2 años y ella no se ha dado cuenta, o la novia que toda mujer debe preguntar al hombre si tiene o no. Preguntas corteses para personas cualesquiera. Mis entrañas me duelen, quieren explotar; me muevo un poco para bajar la presión a mi erección eterna que para este punto lo único que ha cambiado es que cada vez la siento más.
Si me concentro en otras cosas tal vez pase ¿Qué película están dando en el cine? ¿Cuánto debo pagar en mi próxima cuenta del agua? ¿Hay leche en la nevera? Pero nada, nada parece hacer que mejore, solo recalco la realidad en la que me encuentro y que ella está enfrente mío.
Solución fácil: ir al baño. No se le niega a nadie, te pone en contacto con tu parte humana que todos tenemos.
Me levanto como puedo y pregunto despreocupadamente donde queda el baño.
Ahí en ese pequeño cubículo que no alcanza el metro cuadrado, el cual huele a una combinación de mierda con desinfectante. Me encuentro yo pensando en un resumen de la jornada, recriminándome a mí mismo por lo que no he hecho y debería hacer. Me lleno de coraje mientras mis entrañas se vacían. Coraje que pierde efecto con tocar nuevamente el asiento tibio donde estaba sentado antes. Sigue acá bella como siempre.
Una entrevista de trabajo no debe ser tan dura como esto. Mis manos me sudan ya que acabe de ver el contenido de mi pocillo del café, vi la cantidad de café equivalente a mis posibilidades con esta chica. Es decir 0, nada. Lo único que falta es la despedida y un aviso que diga juego terminado (game over) y la pregunta ¿desea volver a intentarlo? Para saber que la respuesta es sí, pero la realidad es que jamás volverá a pasar de la misma manera.
El beso de despedida en mi mejilla no es tan áspero como creía, es suave y gentil mientras ella se aleja sonriente.
Yo sigo con las ganas, mi erección eterna no baja, es más me recrimina. De esa forma doy paso a la resignación post cita de no haber hecho lo que quería. No hay regla que valga, ni cliché de película para solucionar lo que no hice. Por más que valla corriendo detrás de ella para confesar lo que siento, no me convertirá en un héroe de película.
Sigo en la realidad…y no sé en que falle.
Este es el octavo o noveno café al cual la invito a salir, siempre en una cafetería o bar diferente ya que me gusta la variedad y los bueno lugares.
Esta vez es Adriana, pero eso no importa ya que podría ser Carlota, María, Beatriz, Alejandra o cualquier mujer a la cual me haya dignado de invitarle un café. Espero que sea diferente ya que en mi estrategia cambio el lugar, lo que me desconcierta esta vez es que no articula palabra alguna, ni huele a alguna fruta en particular.
Con toda sinceridad de todas las publicaciones que ha hecho y he leído, esta es la única que puedo decir me ha interesado leer y por la cual lo intento felicitar.. claro esta... por la forma del escrito..
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